La decada del instante vacío

          Si mirás bien estamos en una época consumista, compramos cosas nuevas para sentirnos mejor, creemos que merecemos cosas caras y que, si tuviéramos más dinero tendríamos más y “mejores" bienes: otro auto, otra casa, otra ropa. Adoramos cosas, las deseamos, hacemos fila para comprarlas porque las entendemos como progreso, pero es como subir peldaños de una escalera sin fin e irreal [Escher].

          Extraño el hábito de mis abuelos de cultivar la huerta, amasar las pastas, hornear el pan, cuidar el jardín, lustrar los zapatos y arreglar las cosas. Hacer tu propio pan es una experiencia mucho más intensa que sacar una rodaja de pan “lactal" de una bolsa como la que protege el papel higiénico. El café molido tiene un aroma especial mucho antes de entrar en la cafetera, mientras que el instantáneo, el instantáneo es una porquería, no merece mucho adjetivo. La aceptación de las marcas como elemento de deseo, status, o peor aún, la fe de que eso significa que somos lo que la marca representa para nosotros, es una estafa. La velocidad de la era informática bajó la calidad del café, del pan, mató la experiencia y convenció a muchos que tener un auto caro garpa más que tener un auto limpio. 

         No hablo de negar nuestra actualidad, simplemente de valorizar la experiencia de los procesos como exprimir un par de naranjas para tomarse un jugo. Sentarse a escuchar un disco de principio a fin deteniéndose en ese momento y extenderlo. Entender al tiempo como la moneda más valiosa y la única capaz de comprar cosas realmente interesantes, además por supuesto sugiero no invertirla en experiencias berretas de esta época informática del instante pedorro. Cambiar fracciones de mínimos instantes de leve atención por experiencias más extensas y de mayor calidad, recibir simpleza y calma en lugar de ansiedad y frustración. El presente tiene una versión más intensa de “todo por x pesos” en la que por un par de instantes te llevas donde quiera que estés anda a saber que cosa que no te interesa tanto. Solo trata de recordar que viste en Instagram la semana pasada y después las cosas más importantes que te pasaron en los últimos dos años, ahora poné las experiencias en una balanza imaginaria. No sabes ni que poner de un lado, y como, fraccionado se pierde noción de la totalidad más vale estar atento para que no te encajen cualquier cosa por tu tiempo. Mejor valorar la experiencia de hacer y cuidar, como mínimo al mismo nivel que comprar y tirar, o de "escrolear" y "likear", y contemplar alternativas para poner esa suma de instantes en momentos mas grandes, como por ejemplo, poner dedicación y un poco de amor al próximo café que te prepares para vos mismo.